Cómo la espiritualidad mejora tu vida

Si vivimos en un mundo lleno de materialismo y en donde los valores humanos parecen a la baja, ¿por qué hay que mantener la espiritualidad? El espiritismo, la búsqueda de algo sagrado, es un tema cada vez más importante para la gente de hoy. Los individuos se acercan al reino de la espiritualidad a través de la religión, la meditación, el yoga e incluso la reflexión personal.

A pesar de la idea que transmiten los medios de comunicación, la espiritualidad, en cualquiera de sus vertientes y expresiones, es algo que añade valores positivos a tu vida: te aporta desde una manera de encontrar el equilibrio hasta un nuevo punto de vista para comprenderla vida y a sus misterios.

¿Qué es lo que la espiritualidad puede aportar a tu vida?

Una vía de autoconocimiento. La espiritualidad y sus prácticas te permiten ser una persona con una mayor apertura hacia sí mismo, y con una mayor capacidad de autoanálisis. A través de una disciplina espiritual, nos podemos conocer de maneras que nos eviten el autoengaño, la frustración y la autocompasión. Siendo espirituales, podremos vernos tal cual somos.

Una forma de dar sentido. La espiritualidad nos permite encontrar patrones y tendencias en los hechos de la vida, de manera que ya no entendemos al azar como motor de la realidad, sino las fuerzas de lo invisible y lo superior como los principios que ordenan al mundo.

Concentración y foco. La espiritualidad nos aporta herramientas para que nos sea más sencilla la concentración y mantener el foco en una tarea determinada. Es una herramienta que nos puede ayudar a ser más productivos.

Instinto y visión. La vida espiritual nos ayuda a desarrollar nuestros instintos, nuestra capacidad de ver más allá de lo evidente, y nos hace más proclives a confiar en lo que nace de nuestro interior: desde las ensoñaciones hasta los proyectos.

La gente espiritual es amable. La psicología ha demostrado que la expresión de gratitud está asociada con muchas emociones positivas como el optimismo, la generosidad con el tiempo y los recursos y la vitalidad en general. La espiritualidad anima a las personas a ser positivas, lo cual puede ser expresado en muchas de estas prácticas de vida.

Las personas espirituales son compasivas. Experimentar la compasión hacia los demás es una de las correlaciones más fuertes con el vivir una vida espiritual. Una variedad de emociones positivas o pro-sociales tienen fuertes vínculos con el espiritismo, incluyendo el permitir que uno se sienta bien con las pequeñas cosas de la vida y que mire el mundo a través de ojos empáticos.

Las personas espirituales florecen. La espiritualidad está ligada a muchos aspectos importantes del funcionamiento humano – las personas espirituales tienen relaciones positivas, alta autoestima, son optimistas y tienen un significado y propósito en la vida.

Las personas espirituales se esfuerzan por tener una vida mejor. Consideran que el crecimiento y la realización personal es una meta central. La espiritualidad puede ser considerada como un camino hacia la auto-actualización, porque requiere que las personas se enfoquen en sus valores internos y trabajen para convertirse en un mejor individuo.